¿Cuánto cobrar? Cómo hacer un presupuesto de diseño

Los que acostumbramos a preparar muchos presupuestos para nuestros clientes siempre acabamos haciéndonos la dichosa pregunta: “¿estoy cobrando lo que toca?” Desde un estudiante de diseño que apenas acaba de empezar en el mundillo hasta un freelance con años de experiencia, todos se acaban cuestionando este dilema en algún momento de su carrera. La verdad es que no es una pregunta fácil de responder, puesto que a la hora de decidir cuanto cobrar intervienen muchos factores y al final la última decisión es tuya, pero en este post vamos a tratar de arrojar un poco de luz sobre este tema. Veamos cómo debemos preparar nuestro presupuesto de diseño y cuanto debemos cobrar para no perder dinero con nuestro trabajo.

Detallaremos qué conceptos debemos introducir en el presupuesto, cómo debemos desglosarlos correctamente y algunos otros detalles que es muy importante tener en cuenta para no tener problemas y trabajar siempre con las espaldas bien cubiertas. Empezaremos por enumerar una serie de factores que son de vital importancia a la hora de elaborar nuestros propios presupuestos de diseño gráfico o web.

Factores a tener en cuenta

No tardes mucho

Es fundamental que seas capaz de elaborar tus presupuestos de manera rápida. Si es posible, deberías poder enviarlos al cliente el mismo día, o dentro de las primeras 24 horas. Es bastante habitual que cuando alguien pide presupuesto para un trabajo de diseño esté valorando diferentes opciones, por lo que si tardas mucho puedes perder el proyecto. Procura tener una plantilla que te sea sencilla de rellenar, de manera que no tardes demasiado tiempo en hacer llegar la propuesta a tu cliente. De esta manera, te aseguras de no llegar tarde y aumentas las posibilidades de terminar haciendo el trabajo tú y no tu competencia.

Desglose / Conceptos a presupuestar

Una cosa muy importante, y que te va a evitar bastantes quebraderos de cabeza en el futuro, es ser capaz de definir bien cada concepto desglosado en el presupuesto.  Es importante indicar en el presupuesto todo lo que incluye el proyecto. No es suficiente con poner “diseño de logotipo”. Lo mejor es que incluyas cada uno de los pasos que vas a realizar: análisis de la competencia, estudio tipográfico, análisis del color, número de propuestas que vas a presentar, elementos que incluirás en la presentación, exportación de artes finales, etc. Cada proyecto es diferente, pero siempre es importante que el cliente sepa exactamente qué está pagando. 

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Deberás indicar también si las imágenes o textos corren a cuenta del cliente, o si son responsabilidad del diseñador. Por norma general es el cliente quien se encarga de recopilar fotografías y textos, pero es recomendable indicarlo en el presupuesto. En el caso de que el cliente solicite imágenes de stock deberás incluir en tu presupuesto el coste de la búsqueda de esas fotografías y de la edición, si fuera necesario.

Te recomiendo también especificar que el presupuesto no incluye los costes de impresión, rotulación, hosting (en el caso de que estés trabajando en una web) y demás costes que dependen de terceros. Asegúrate de establecer claramente la forma de pago, para evitar sorpresas. Es muy habitual que el diseñador o la agencia solicite un porcentaje por adelantado, y que el resto se abone al finalizar el proyecto. También es bastante habitual dividir el coste total en tres o incluso en cuatro fases. Dependerá de las condiciones de cada proyecto en particular.

Para finalizar, es imprescindible indicar también cuantas propuestas diferentes vas a presentar. Personalmente suelo trabajar siempre con dos propuestas creativas diferentes, de manera que el cliente se siente parte del proceso al poder elegir la que cree que se adapta mejor a su necesidad. Deberás incluir también el precio de cada propuesta extra, y la cantidad de revisiones que se incluyen en el presupuesto. Esto es importante también, ya que puede pasar que el cliente empiece a solicitar cambios para ver distintas posibilidades, y nosotros acabaremos perdiendo dinero.

Complejidad y visibilidad del proyecto

Estos dos factores son clave. El presupuesto siempre irá acorde a la complejidad y visibilidad del proyecto. Si trabajas para un autónomo que está lanzando su negocio y necesita crear una marca para aplicar en sus folletos promocionales y tarjetas de visita no vas a presupuestarle lo mismo que a una marca consolidada con visibilidad internacional. Es muy recomendable elaborar un briefing conjuntamente con el cliente que resuma las necesidades del proyecto, información del cliente, su sector, la competencia, y otros detalles significativos. Una opción muy buena es redactar una serie de preguntas clave que deberás enviar a tu cliente antes de comenzar con el proyecto, y con ellas redactar el brief creativo que el cliente deberá dar por válido antes de continuar.

Calculando un precio por hora de nuestro trabajo

Es fundamental, cuando arrancamos un nuevo proyecto empresarial, ser capaces de calcular nuestro precio por hora. Éste servirá para saber el número de horas que tenemos que trabajar (y facturar) para poder cubrir costes y para tener un beneficio. Evidentemente, el precio por hora irá en función de nuestro posicionamiento como profesionales, que tiene que ver con nuestra formación académica, preparación, experiencia en el sector, portfolio de clientes y demás factores. También estará relacionado con el nivel de gastos que tenga nuestro negocio. No tiene los mismos costes fijos una agencia con 50 trabajadores, alquiler de oficinas, vehículos, gastos de representación etc. que un diseñador freelance que trabaja desde casa. Vamos a verlo con más profundidad analizando qué son los costes fijos y variables.

Gastos fijos y variables

Los gastos fijos derivados de tu actividad profesional tienen que ver con gastos a los que tendrás que hacer frente sí o sí. Como su propio nombre indica, estos costes son aquellos a los que tendrás que responder independientemente de tu volumen de proyectos. Estos son algunos ejemplos:

  • Gastos de alquiler
  • Transporte
  • Cuota de autónomo
  • Internet / Línea telefónica
  • Licencias de software
  • Electricidad
  • Agua

Los gastos variables, por otro lado, sí que dependen de los proyectos en los que estés trabajando. Puede ser que el cliente solicite pruebas de impresión, que necesites adquirir algún theme o template como punto de partida de un proyecto, entregar tu trabajo en una unidad USB o un CD…

¿Cuantas horas estamos trabajando?

El objetivo es ser capaces de definir cuantas horas nos pasamos diseñando realmente cada mes. Suponiendo que trabajemos 8 horas al día de lunes a viernes,  esto hace un total de 40 horas semanales (160 horas al mes). Pero claro, esa cifra es irreal. Deberemos descontar el tiempo que  nos pasamos respondiendo emails, visitando a otros clientes, emitiendo facturas y presupuestos e incluso tomando el café o gestionando nuestra web y redes sociales. El objetivo es calcular de manera lo más aproximada posible el número de horas reales que nos pasamos trabajando en diseño, y definir un coste por hora a partir de esta cifra.

Cuidado con las urgencias

Mucho ojo con esos clientes que vienen con prisas. Es muy habitual que el cliente venga con fechas de entrega imposibles que desafían la lógica del espacio-tiempo. Lógicamente, esto supone que los diseñadores tengamos que hacer un esfuerzo mucho mayor para llegar a tiempo, a menudo dejando de lado otros proyectos que tenemos en marcha, y obligándonos a hacer horas extra y exprimirnos mucho más la cabeza para llegar a tiempo. En estos casos lo mejor es tener definidas previamente unas tarifas de urgencia, a menudo por porcentaje. Un incremento del 25% sobre la base imponible es una buena opción para aquellos casos en los que el cliente nos haga trabajar con urgencia.

Conclusiones finales

Como veis, definir de manera concreta cuanto cobrar para un trabajo de diseño no es tarea sencilla, ya que depende de muchísimos factores. Tened en cuenta que en estos casos la experiencia es un grado, y que cada presupuesto que hagáis será mejor que el anterior. Lo fundamental es tener claro cual es nuestro precio por hora, cuales son nuestros gastos fijos, y procurar siempre no salirnos de los precios de mercado en nuestro sector y territorio. Esperamos que el contenido de este artículo os haya sido de utilidad, y que a partir de ahora tengáis mucho más claro cómo enfrentaros a la difícil tarea de elaborar un presupuesto. Y, por supuesto, ¡que nunca nos falte el trabajo! ¡Un enorme saludo! 😉