¿Cómo preparar un buen portfolio? Sigue estos 5 pasos

¿Sabes como preparar un buen portfolio de proyectos? ¿Quieres aprender a preparar el portfolio perfecto para atraer clientes? Si te dedicas al mundo del diseño gráfico, web, ilustración, etc. seguramente te hayan pedido en más de una ocasión que presentes una muestra de tu porfolio de trabajos. Especialmente si has trabajado como freelance. En este artículo vamos a ver cuales son las claves para desarrollar nuestro propio portfolio de manera efectiva, atendiendo a cinco puntos clave que son fundamentales para preparar un portafolio de calidad. ¿Quieres saber cómo?

¿Por qué es importante un portfolio?

Un portafolio es nuestra mejor carta de presentación. Se trata de una muestra representativa de nuestro trabajo que demuestra a potenciales clientes y empleadores nuestras habilidades, fortalezas y logros profesionales. En el mundo del diseño gráfico, la publicidad, y en general en todo tipo de trabajos creativos, las carteras de proyectos son una excelente forma de demostrar a los posibles empleadores nuestras habilidades particulares, y pueden marcar la diferencia a la hora de decidir si cuentan contigo o prefieren contratar los servicios de otro profesional.

Un buen portfolio o cartera de proyectos debe cumplir los siguientes puntos:

  • Concreto
  • Personalizado
  • Conciso
  • Atractivo
  • Detallista

Ten en cuenta que se trata de tu herramienta principal a la hora de captar clientes o conseguir trabajo para alguna agencia o estudio de diseño. Te define como profesional, y servirá para convencer al cliente de que tus habilidades como diseñador se adaptan a lo que está buscando.

Consejos para preparar una buena cartera de trabajos

1. Se específico/a

Es muy importante ser específico a la hora de seleccionar los proyectos que vamos a mostrar, puesto que estos van a definir nuestro perfil como diseñadores. Así que antes de nada pregúntate: ¿quieres presentarte como especialista en diseño editorial? ¿o lo tuyo es el branding? ¿la ilustración? Enfócate en aquello que te hace diferente, y trata de ser objetivo con tu propio trabajo. Cuanto más concreto sea tu portafolio mejor, ya que a las agencias normalmente les interesa mucho más alguien que sea bueno en una rama específica, frente a aquella persona que ha tocado todos los palos sin destacar en nada.

Por tanto, antes de empezar a seleccionar proyectos, asegúrate de tener claro qué tipo de trabajo es tu especialidad y plásmalo en tu portafolio de la mejor manera posible.

2. Adapta tu portafolio a cada situación

Por ejemplo: si vas a buscar trabajo en una agencia que trabaja con muchos clientes en el sector hotelero, puede ser una buena idea incluir algunos trabajos previos que hayas realizado para este sector. O si trabajas como freelance, y un cliente te pide tu portfolio antes de decidir si te encarga la nueva identidad visual de algún restaurante o cafetería, deberás mostrar proyectos similares que hayas realizado en el pasado. Se trata de introducir información que sea relevante para quien lo vaya a ver. De esta manera te aseguras de que tus proyectos atraen la atención, puesto que tendrán mucho que ver con lo que el cliente espera. De hecho, no es mala idea preparar varios portafolios diferentes, adaptados a distintos sectores con los que vayas a tener relación, y poder disponer de ellos en función de la demanda de cada cliente y de cada tipo de proyecto.

3. No pongas demasiados proyectos

En este punto es donde mucha gente se equivoca. En mi trabajo he podido ver portafolios de algunos diseñadores que se encuentran atiborrados de proyectos, con páginas y páginas de tropecientos logos uno detrás de otro. Es aburrido y bastante tedioso. De hecho, entre tantos proyectos siempre hay alguno interesante, que inevitablemente se diluye frente al resto. No es una buena práctica, así que no lo hagas. Es mucho mejor poner pocos proyectos bien desarrollados, explicando el proceso que hemos seguido para llegar hasta el resultado final, argumentando cada decisión (por qué hemos elegido este color, un tipo de letra frente a otro, o en base a qué solución conceptual hemos elaborado el isotipo). Vas a transmitir mucha más profesionalidad, y la persona que lo lea verá que tu trabajo tiene un fundamento real. Personalmente, diría que entre 6 y 8 proyectos sería lo ideal.

4. El primer impacto marca la diferencia

Una vez hayas decidido qué proyectos vas a mostrar, es importante prestar atención al orden. Ten en cuenta que la persona que vaya a ojear tu portfolio puede tener otros muchos sobre la mesa, y quizá esté cansado ya de revisarlos. Como comunicador visual, sabrás que la primera impresión es importantísima. Sin entrar en profundizar mucho en este tema, simplemente ten en cuenta que, si logras captar la atención del cliente con el primer vistazo, ya has ganado muchos puntos. Así que procura poner tu mejor proyecto en primer lugar. Con suerte, el cliente va a quedarse con ganas de más y seguirá pasando páginas. En caso de que lo pierdas, difícilmente volverá a revisar tu portafolio más adelante. ¡Se inteligente!

5. Cuida los detalles

Muy importante prestar especial atención a tu ortografía, puntuación y gramática. No es mala idea pedirle a algún amigo o persona de confianza que le eche un ojo a tu portfolio para verificar que esté libre de errores. Si se te pasa alguna falta de ortografía, vas a dar muy mala imagen y probablemente te quedes sin el trabajo. Intenta cuidar los detalles: no uses los mismos mockups que todos hemos visto cientos de veces en la red, coloca tu información de contacto de manera elegante, no uses una tipografía que llame la atención por encima de tu propio trabajo, etc.